MCEWAN, IAN
Ian McEwan está considerado, por muchos, el mejor escritor británico vivo. En Chesil Beach, su nueva novela, McEwan bucea en el fondo de miedo y horror que subyace a las relaciones humanas. Narra el desencuentro entre dos personajes a quienes les ´dolía terriblemente que su noche de bodas no fuera simple cuando su amor era tan obvioö (p. 104). La desasosegante impotencia a la hora de comunicarse, porque ´Aún no se había inventado un lenguaje para el casoö (p. 157) -y probablemente nunca ocurra-, les conduce por caminos diferentes a velocidades crecientes, y el narrador se muestra comprensivo, pero inmisericorde. McEwan siempre lo es, golpea al lector, y golpea duro. No importa lo inocente que parezca el relato, porque bajo la plácida apariencia de una pareja que se mira tímidamente mientras cena late el fantasma de los miedos cotidianos, los más terribles porque resultan ineludibles, todo ser humano ha de pasar esa prueba
Tienen poco más de veinte años y se conocieron en una manifestación en contra de las armas nucleares. Florence es una chica de clase media alta. Edward, en cambio, pertenece a una familia que vive en la zona baja de la clase media. Ambos son inocentes, y vírgenes, y tras un largo cortejo se han casado. Es un día de julio de 1962, y el tsunami de la revolución sexual no ha llegado a Inglaterra. Edward y Florence van a pasar su noche de bodas en un hotel junto a Chesil Beach. Y lo que sucede esa noche es la materia con que McEwan construye su chejoviano, terrible mapa de una relación, del amor, del sexo, y también de una época, y de sus discursos y sus silencios.