FERNÁNDEZ PARDO, FRANCISCO
Los tres volúmenes publicados bajo la denominación global de LA FARSA DEL PODER mantienen un propósito subyacente: describir la España del llamado barroco o Siglo de Oro y mostrar que, en contra de cuanto nos ha sido revelado, aquella envanecida España Imperial llevaba inviscerados mitos y contradicciones gravísimas, no siempre bien descritos por los vencedores, cronistas regios, historiadores y literatos oficiales en su mayoría ligados al Poder (fuera la Monarquía, la Iglesia o los estamentos burgueses y nobiliarios) e incapacitados para desvelar los privilegios y las farsas con las que han solido preservar sus privilegios y justificar sus abusos.
Tal comedia histórica se revela en la trilogía a través de los episodios y peripecias que viven sus personajes en situaciones reales, en ocasiones jocosas y en otras extravagantes e incluso heroicas, enfrentando la enfermedad y el dolor, la felicidad y la muerte, las injusticias de su entorno, la amistad y el amor, el gozo ante la belleza, la decepción y el fracaso. Lejos de atender al devenir de gloriosos reyes, batallitas, patriotas afamados y alabanzas dinásticas, el autor atiende a un aspecto desatendido: la intrahistoria social, esa historia vivida por el pueblo llano con sus congojas, pasiones, anhelos y decepciones.
Estos sentimientos aparecen claros al sufrir o experimentar sus protagonistas el modo en que entonces se vivía y practicaba la religión y la cultura, la política, la ciencia, la educación o el arte, en cuyo devenir descubrimos los mitos, fábulas y supersticiones que en gran parte hemos heredado. Es pues una trilogía bastante incalificable que quizás podría corresponder a un género mixto infrecuente, como novela anti-histórica que, por su contenido también podríamos calificar de cultural, docente e incluso de feminista, por la importante información que aporta.
Siguiendo pues este tenor, el lector descubrirá de forma amena y jocosa al seguir las peripecias vividas por sus protagonistas las sordas luchas mantenidas entre la monarquía y la Iglesia, la penosa situación del pueblo llano, sus miserias y supersticiones, la persecución de los heterodoxos y la represión inquisitorial, sus efectos en el atasco histórico español y sus retrocesos técnicos y científicos, los desastres económicos y bancarrotas de aquel tiempo y sus beneficiarios, el ignorado mundo del arte y la artesanía unidos el desarraigo de los artistas, e igualmente la ínfima consideración social de la mujer. Estos aspectos son en su mayoría descritos ajustados a los datos documentales que alejan esta trilogía del modo convencional al que se ajusta la novela histórica al uso, a esa novela-ficción tan sujeta a la novedad y a las corrompidas formas del negocio editorial.
Consecuentemente, este afán de veracidad guarda relación también con el inusual estilo literario empleado que, por ajustarlo al contexto, al momento social y al habla del momento histórico de los personajes, trata de expurgar el texto del lenguaje moderno. Para el autor queda el tremendo esfuerzo acometido, no sólo a la hora de documentar los datos históricos que ofrece, sino para recuperar el riquísimo léxico perdido aun con riesgo de ser tachado de retrógrado o extravagante. Esta vuelta atrás responde al reconocimiento de la evidente pobreza actual del lenguaje verbal y escrito de nuestra época, empobrecida por la vulgaridad que impone la novela de los best sellers y la sujeciones a las bajas exigencias del lector español.
Se comprenderá que inspirada en semejantes pretensiones, esta ambiciosa trilogía renuncia a las concesiones de los grupos editoriales y reivindica otras exigencias de mayor rigor. Decididamente el autor reniega del lector acrítico y destina su trabajo a una minoría silenciosa y clandestina, a los lectores que forman esa exigua elite intelectual que, en todas las generaciones al igual que en el caso de los protagonistas de esta novela, luchan y añoran otra España soñada y reivindican la regeneración de un pueblo más culto, más sensible y menos andrajoso.