MATTHEW BRZEZINSKI
El 28 de agosto de 1957, los Estados Unidos lanzaron el U-2, un avión que voló tan alto que llegó a cruzar el espacio aéreo soviético sin que fuera posible seguirlo o derribarlo. Los rusos no se quedaron atrás, y el 4 de octubre lanzaron el Sputnik, para el asombro del mundo entero. Era un satélite artificial que podía orbitar alrededor de la Tierra y cruzar el cielo estadounidense a su antojo. Con él se inició la era espacial. A partir de entonces, ambas naciones se desesperaron por desarrollar naves y armas cada vez más sofisticadas, comenzaron a espiarse y a amedrentarse mutuamente, iniciando una loca carrera armamentista.