KRIVOPISSKO, GUY
¿Qué escribiríamos si supiéramos que nos van a fusilar dentro de unas horas? ¿Qué mensajes dejar a los seres queridos, al mundo, a la posteridad? ¿Qué horrores de esos momentos postreros conjuraríamos, qué cuentas trataríamos de ajustar con la vida, qué arrepentimientos, despedidas, recuerdos o desafíos plasmaríamos en el papel? ¿Cómo sería nuestra última carta? ´A las 4 me van a fusilar. Si vieras lo calmado que estoy, mamá querida´, escribió Robert Busillet, de 19 años, en la prisión de Fresnes en 1941. ´Vive, tienes que vivir´, anotó otro reo para su amada antes de caer bajo las balas de los nazis. ´No tengo miedo, no es mi costumbre´, fue el último, valiente mensaje a su familia del rehén Michel Dabat, abatido por el pelotón de fusilamiento en Nantes.
un libro conmovedor, imposible de leer sin que en más de una ocasión se inunden los ojos de lágrimas -´voy a llevar en el pecho vuestras fotos para que me acompañen en el ataúd´, ´mi alegría más grande sería que pensaras en mí lo men